Mundial de fútbol: A Qatar sin jamón, pero con el andamio de Luis Enrique | Mundial Qatar 2022

Entre los 3,000 kilos de material que la expedición de la selección Española ha trasladado a Qatar se encuentra un juego de tubos de hierro y una plataforma de chapa. La estructura que se montará en uno de los dos terrenos de juego del campo base español en la Universidad de Doha no es otro que el famoso andamio desde el que Luis Enrique dirige los entrenamientos. A sus pies, también será instalada la pantalla gigante con la que corrige tácticamente a los internacionales en las sesiones preparatorias. “Se lleva toda la tecnología que utiliza aquí, incluido los altavoces que se colocan en la espalda de los jugadores”, relata un empleado federativo. Para cuando la selección aterrice en Doha en la madrugada del viernes, tras su paso por Jordania, hacia donde voló a primera hora de la tarde de ayer martes para el amistoso del jueves, todo debe estar listo. “El campo base que hemos elegido es práctico y funcional. Las habitaciones de los jugadores son parecidas a las que tenemos en nuestra residencia de la Ciudad del Fútbol, ​​que están bien, y el gimnasio nos ofrece lo que necesitamos”, dicen en la federación.

Dos aviones con contenedores fueron enviados la semana pasada a Doha con gran parte de los 90 bultos que se han facturado, entre los cuales se encuentran 23 baúles de ropa. En ellos se ha incluido todo tipo de indumentaria para entrenamiento, con las camisetas sin mangas para soportar el calor como las grandes demandadas por los jugadores, entre dos y tres pares de botas para cada uno y hasta plumíferos. Esto último, más por las rutinas habituales de cada viaje ante los imprevistos climáticos que evidentemente porque se vayan a dar condiciones para ser utilizados. No se ha transportado ningún tipo de alimento y los clásicos jamones ibéricos que los cocineros suelen seleccionar con mucho celo han sido descartados por la prohibición de importar y comer cerdo en Qatar. La dieta de los internacionales españoles tampoco incluirá durante el Mundial ningún derivado del porcino.

El total del personal desplazado por la federación a la cita mundialista asciende a 90 personas. Con Luis Enrique viajan sus colaboradores de cabecera, con los que compone un círculo hermético y de máxima confianza. Tras las salidas de Robert Moreno y Jesús Casas, el psicólogo Joaquín Valdés y el preparador físico Rafa Pol son los únicos supervivientes del núcleo duro de colaboradores con los que el preparador Gijonés comenzó su andadura como seleccionador en septiembre de 2018. Exjudoka, Valdés comenzó a trabajar en 2008 con Luis Enrique, con el que comparte su afición por el ciclismo. Antes ya se había ganado una reputación en el ámbito de la psicología aplicada al deporte que le llevó a ser contratado por Jorge Valdano para su empresa Make a Team. Es la sombra silenciosa del entrenador en la mayoría de las charlas, en los entrenamientos y en las ruedas de prensa y quién sabe si hasta estará entre bambalinas cuando el técnico haga sus pinitos como el streamer and el que ha anunciado que se convertirá durante el Mundial. Valdés fue ensalzado por Luis Enrique durante la última Eurocopa por su labor para mitigar el estrés grupal que causó el positivo de Busquets por coronavirus e impulsar al alicaído Morata, que terminó haciendo un gran torneo. “Para eso tenemos un psicólogo. La cabeza es lo más importante, y luego para competir hace falta físico. Pero la cabeza es la clave de todo, y ahí estamos fuertes”, le elogió por entonces el seleccionador español.

Para Luis Enrique, Rafa Pol siempre fue algo más que un mero preparador físico. Tras la salida de Casas como segundo entrenador, por desgaste mutuo, ha asumido las funciones de este. El seleccionador le considera un muy buen entrenador de fútbol en potencia. Ya trabajaron juntos en la Roma y en el Barcelona. Sus sesiones son elogiadas por los jugadores por como integra las situaciones reales del juego y los preceptos del libreto de Luis Enrique con ejercicios muy dinámicos.

El exportero del Sporting de Gijón, Juanjo González, también desempeña una doble labor, es el jefe de analistas y el entrenador de porteros tras sustituir a otro cribado por Luis Enrique, José Sambade. Entró en la federación en 2013 para trabajar con las selecciones inferiores y fue reclutado por Luis Enrique al poco de llegar. También figura como analista Aitor Unzúe, hijo mayor del exportero, exentrenador y excolaborador de Luis Enrique, Juan Carlos Unzúe. Con 31 años es el benjamín de los pretorianos del seleccionador. Tras una carrera corta como futbolista, se retiró a los 23 años, formó parte del cuerpo técnico de la selección de El Salvador y trabajó con su progenitor en el Celta cuando este se hizo cargo del equipo. Allí recuperó, para divisar los entrenamientos junto a su padre, el primer andamio que hizo famoso Luis Enrique durante su estancia en Vigo.

Cuatro fisioterapeutas y tres recuperadores también forman parte del grupo de trabajo de Luis Enrique, en el que la nota femenina la pone la team manager Nuria Martínez. Licenciada en periodismo, trabajó en As antes de pasar por la agencia de representación YouFirst Sport, la Federación Española de Baloncesto y en el Atlético de Madrid como directora de relaciones institucionales. Reclutada por el director deportivo José Francisco Molina, su puesto equivale al de los clásicos delegados. La logística de los lugares de concentración y la burocracia de las competiciones dependen de ella. Se incorporó antes de la Eurocopa para poco después tomar el relevo de Silvia Dorschnerova, la histórica delegada que estuvo presente en las conquistas de las Eurocopas de 2008 y 2012 y del Mundial de 2010.

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