La fiabilidad de España ya está en cuartos del Mundial de balonmano | Deportes

Agustín Casado, defensido por el esloveno Borut Mackovsek.TOMASZ MARKOWSKI (REUTERS)

La selección española de balonmano sigue siendo un modelo como muy pocos de precisión y fiabilidad. Su primera semana en el Mundial había dejado por el camino algún detalle para la incertidumbre y cautela. Pero llegado el momento de cruzar el río ante Eslovenia, un rival de mucha enjundia, la jornada clave para atar el pase a cuartos o meterse en un peligroso pasadizo, los muchachos de Jordi Ribera fueron los de siempre.

Los Hispanos, el conjunto de los mil recursos y escapatorias, fueron atornillando poco a poco a los balcánicos hasta desfondarlos en una gran segunda parte. Su puesta en escena había elevado el nivel respecto al resto del torneo y para eso sí tuvo respuesta Eslovenia. Pero tras el descanso dio un paso más, y ahí ya no hubo réplica. Un buen Agustín Casado, otro puñado de paradas de Pérez de Vargas, la densidad de los hermanos Dujshebaev y una defensa bien ajustada mandaron a la cuneta a su meritorio rival. Hasta el 19-19 del minuto 38, tuvo algo que decir. Desde entonces, un parcial de 7-12 resolvió el pleato. En esos últimos 22 minutos, apenas pudo apuntarse tres tantos que no fueran desde los siete metros, y casi todos ellos los logró muy al final, con todo finiquitado. La última jornada, contra la temida Francia (domingo, 21.00, Tdp), para los Hispanos solo estará en disputa el primer puesto del grupo.

En los Mundiales lleva tiempo separar el grano de la paja para una escuadra como España. Demasiados rivales del furgón de cola en el inicio que solo sirven para tomar la temperatura de las sensaciones a la espera del par de partidos contra sus iguales, que son los que dicen la verdad del equipo. Eso era Eslovenia, un conjunto de cuerpo entero. La cita no admitía medias tintas: ganar y clasificarse, o no hacerlo y meterse en un túnel de complicada salida. Después de una semana bregando en la nevada Cracovia, casi todo a una carta.

Dos equipos con mucho fondo, como quedó claro en una primera parte que enseñó su buen muestrario ofensivo. Aunque, curiosamente, el despertador esloveno fue su portero, una de las posiciones donde más ventaja podía presuponer España. Sin embargo, Urban Lesjak empezó a sacar brazos y piernas en modo pulpo, y activó a los suyos. El fue quien frenó el gran arranque hispano (2-6 en el minuto siete).

Los muchachos de Jordi Ribera no se demoraron en defensa, y abrían vías en ataque con Álex Dujshebaev al volante y Kauldi Odriozola a la carrera como un rayo. Pero bajo palos levantó la mano el meta balcánico con una triple intervención que frustró a Dani Dujshebaev, Figueras y Odriozola. Ahí apareció Eslovenia, que se soltó con unos minutos atacantes de peso. Bombac, Ovnicek, Janc, Dolenec… Unos jugones que nivelaron la sesión vespertina antes del descanso (15-15; llegaron a ponerse 14-13 en ventaja), y que aplicaron una de sus novedades tácticas: dejar en mitad de la cancha a un jugador cuando disfrutaban de superioridad numérica para atacar cinco contra cinco. Una argucia de la que no siempre sacaron tajada.

No se quebró España, eso sí, especialista en ir escarbando soluciones. Como Pol Valera, que no conoce en este Mundial los minutos de tanteo: nada más salir, dos dianas desde la larga distancia. O como Dani Dujshebaev, que al borde la pausa puso el matasellos familiar con un huge lanzamiento de cadera y colando el balón entre las piernas del defensor.

A España no es fácil seguirle el ritmo, un equipo que jamás se deja ir y que hurga en todas las esquinas. Un martillo pilón que resultó demasiado para Eslovenia. A la vuelta de los vestuarios, Lesjak paró un penalti, marcó Dolenec para tomar ventaja (16-15) y la selección perdió un balón. Un inicio que no fue el principio de nada, sino el final de Eslovenia.

10 minutes mas duró la intriga. Los eslovenos sufrieron varias exclusiones que le hicieron perder sangre, Casado se hizo presente asistiendo, anotando y rascando siete metros, surgió Pérez de Vargas, se oscureció Lesjak, se impuso la defensa española, y la tarde en Polonia tomó definitivamente color hispano. A partir del 20-24 en el minuto 46, quedó claro que los cuartos ya tenían un inquilino. Otra España en las rondas finals. ¿Cuántos tan puntuales como ella?

Eslovenia, 26 – Espana, 31

Eslovenia: Lesjak; Janc (5), Dolenec (7, 4p), Bombac (3, 1p), Vlah (1p), Kodrin (2) y Blagotinsek (1) —equipo inicial—, Baznik (ps), Cehte (-), Gaber ( 1), Horzen (-), Mazej (-), Ovnicek (2), Makuc (-), Mackovsek (3) y Novak (1).

Spain: Perez de Vargas; Odriozola (6, 2p), Dani Dujshebaev (5), Gedeón Guardiola (1), Peciña (-), Casado (3) y Ángel Fernández (1) —equipo inicial—, Corrales (ps), Maqueda (1), Alex Dujshebaev (3), Solé (4, 1p), Figueras (4), Cañellas (1), Valera (2), Sánchez-Migallón (-) y Dani Fernández (-).

Marcador cada cinco minutos: 2-3, 3-6, 6-7, 10-10, 12-13 y 15-15 (descanso), 18-17, 19-21, 20-23, 21-26, 23-28 y 26- 31.

Arbitros: Kurtagic y Wetterwik. Excluyeron dos minutos a Blagotinsek, Dolenec, Mazej y al entrenador Uros Zorman, por Eslovenia; ya Sánchez-Migallón (2) y Guardiola, por España.

Tauron Arena de Cracovia, unos 2,100 espectadores.

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