Mundial Qatar 2022: Richarlison Espabila a Brasil | Mundial Qatar 2022

Brasil irrumpió and Qatar con dos caras. Un Brasil sosaina y crujido por la mitad dio paso a un Brasil más nuclear y más corporativo. Suficiente para mandar a la cuneta a Serbia, bien encapsulada de entrada pero quebrada en cuanto la Canarinha subió de marcha. Entonces, con Vinicius por el medio, Richarlison cerró el partido con un gol simple y un golazo para rebobinar y rebobinar.

Poca gracia tuvo Brasil hasta llegado el segundo tiempo, por más que desde el inicio fuera el Brasil de Neymar, Vinicius, Raphinha y Richarlison. Es decir, una Canarinha para el destape y otra para blindar a los que vuelan con poco retorno. O casi nulo, como en el caso de Neymar, de entrada de derrape en derrape ante tanta celada serbia, una selección más combativa que ingeniosa que se quedó sin cuerda cuando poco a poco más reconocible fue su rival.

La selección de Tite cuelga de un puñado de solistas, lo que no es una bagatela si se atiende a los recursos de la plantilla. Pero le falta hilo. And algunas phases de los partidos los cuatro de la caballería — Neymar, Richarlison, Vinicius y Raphinha — from por libre, lo que obliga a contenerse al resto. Alguien tiene que hacerlo, caso de Casemiro y Paquetá. Y de los laterales —Danilo y Alex Sandro— que ejercen de guardaespaldas de Raphinha y Vinicius, respectivamente. Los extremos a veces repliegan, pero no tienen más vocación que mirar al frente. Y solo con Casemiro y Paquetá como balizas al equipo le falta cierto gobierno. Brasil no articula el juego, se activa en cuanto la pelota deriva hacia sus delanteros.

Ante tanto ilustre atacante, Dragan Stojkovic, el seleccionador serbio —que como futbolista condenó a España en Italia 90 con un gran gol de falta directa—, diseminó el campo de minas. Una idea: superioridades en todas las líneas salvo en la de vanguardia, donde Serbia no dijo ni palabra. Ni antes de que se iluminara Richarlison ni después. Contra Brasil, no era el dia. Tocaba cortar los cables al adversario de forma mancomunada. Lo consiguió durante una hora, lo que tardó el gran campeón mundialista en afinar el ataque y pegar mucho más sus líneas.

A Brasil, con ese 4-2-4, le va acelerar. Llevar la pelota lo antes posible a los cuatro delanteros para que ellos se busquen las habichuelas. Por las alas esprintaban Vinicius y Raphinha, pero sin punto final porque el equipo todavía no daba con Richarlison. Por entonces, el ariete del Tottenham parecía un forastero. Nada hacía presagiar su papel principal en el desenlace del encuentro. Eso sí, sin la pelota el subordinado Richarlison se retrasaba más que Neymar para auxiliar en la intendencia. Cuestion de jerarquías.

El primer aviso de la noche fue de Neymar, que probó al gallego Milinkovic-Savic con un saque de esquina directo con muy mala uva. El ourensano de nacimiento no se dejó pillar y tuvo reflejos. Lo mismo que estuvo avizor cuando le retó Vinicius tras un matemático pase de Thiago Silva. Al portero de Serbia no le faltó tajo, y también frustró a Raphinha en un par de ocasiones. Sin Vlahovic durante una hora —el delantero de la Juventus ha tenido recientes problemas físicos — Alisson, guardameta de Brasil, tuvo una noche de lo más sosa.

El segundo acto dio un vuelco. Ya un Brasil con más remangue y gancho, con las líneas más apiñadas y otro volumes. A Serbia comenzaron a caerle chuzos, no daba abasto con la escoba. Tampoco Milinkovic-Savic, el portero, de nuevo iluminado ante Raphinha. Alex Sandro —con el menguar del tiempo los laterales ya sumaban— atizó el poste derecho de Serbia con un latigazo con la zurda. Prelude del gol.

El tanto de Richarlison, que por fin emergió en el partido, tuvo su miga. Neymar se lanzó contra la trinchera serbia, un control se le fue ligeramente largo ya dentro del área y cuando quiso rescatar la pelota se la rebañó Vinicius, al que nunca le faltó descaro. El disparo combado del madridista lo despejó como pudo Milinkovic-Savic y la pelota se plantó a los pies de Richarlison con la portería ventilada por completo. Estaba por llegar lo mejor de Richarlison.

Desatada Brasil, de nuevo dejó huella Vinicius, clínico para filtrar la pelota a Richarlison. El delantero controló con la derecha, la pelota brincó mientras él daba un giro acrobata y en vuelo embocaba. Un gol para enmarcar. Tite le retiró poco después, al tiempo que debió sustituir a Neymar tras ser atendido por los servicios médicos.

El tobillo de Neymar, tras abandonar el césped este jueves en el partido ante Serbia en el estadio Lusail, en Qatar.GIUSEPPE CACACE (AFP)

Brasil tiene caladero, así que entraron Rodrygo y Antony, el veloz y hábil extremo del Manchester United. Hacía tiempo que Serbia se había desplomado cuando Casemiro hizo rebotar la pelota en el larguero de Milinkovic-Savic, que todavía tuvo que solventar más de un apuro ante un contrario ya lanzado.

El otro Brasil, el que aceleró, el más desprendido y altruista, fue demasiado para Milinkovic-Savic y sus camaradas.

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