Canada conquista su primera Davis a lomos de Aliassime | Deportes

Ofreció señales en 2015, cuando sus júniors (sub-14) triunfaron en la Caja Mágica de Madrid y dejaron indicios, demostrando que en aquella hornada estaba cociéndose algo importante. Amagó cuatro años después, finalista por primera vez –en el mismo escenario– y superada entonces por la España de Nadal, cogiendo esos chicos poso y asentándose con fuerza en el circuito profesional. Y se eleva ahora Canada, que festeja su primera Ensaladera de la Copa Davis –2-0 en la final de este domingo frente a Australia– y se consolida como el gran equipo del momento. Dominó en enero en las Antipodas, donde ganó la experimental ATP Cup, ya extinta, y se reaffirma en el Martín Carpena de Málaga, testigo de la primera gran conquista: venía Canadá, golpeaba con fuerza a la puerta y ya la ha derribado.

Lo hace, todo sea dicho, the carambola. And marzo había quedado fuera de la competición, al acudir con unaparación de circunstancias y cedar contra Países Bajos en la phase clasificatoria; sin embargo, la posterior expulsión de Rusia por la ofensiva militar contra Ucrania le valió una invitación y, ahora sí, con su nómina de gala y paso firme en la recta final, hizo diana. Abrió el camino Denis Shapovalov (6-2 y 6-4 a Thanasi Kokkinakis, en 1h 31m) y puso la rúbrica el nombre propio de esta Davis, sin lugar a dudas: Felix Auger-Aliassime. A sus 22 años e instalado en el sexto peldaño del rank, el canadiense intervino con determinación contra Alex de Miñaur (6-3 y 6-4, en 1h 41m) y se confirmó como una de las ruedas a seguir. Si no se tuerce, y parece difícil que pueda hacerlo por su dedicación y su voluntad de mejorar, se subraya como una verdadera opción de presente.

Capital en la phase final de Málaga, con pleno de victorias (4/4) y de sets (8/8), Aliassime redondeó su magnífico trazado anual. Fue decisivo en la phase de grupos de septiembre –triunfo contra Carlos Alcaraz incluido, en La Fonteta de Valencia– y sostuvo a su equipo en el tramo definitivo de la competición, al enmendar los fallos previos de Shapovalov en la apertura de los cruces contra Alemania (cuartos) e Italia (semi-finals). Esta vez, sin embargo, saltó a la pista sabiendo que si atinaba coronaría a su país, y así lo hizo. Sin titubeo alguno, pese a que De Miñaur se procurase ocho opciones de break, selló y se distinguió. Aunque la obra de Canada sea coral, fundamental también Vasek Pospisil con su aportación en el dobles, el marcó al final la diferencia y culminó un final de temporada excepcional.

Mientras los tenistas van ya con el depósito muy justo, la mayoría con la lengua afuera en este tramo otoñal sobre pista cubierta, el canadiense ha pisado a fondo el acelerador. Al título que inauguró su expediente en febrero (Róterdam) le ha añadido tres más en los dos últimos meses, de manera consecutiva (Florencia, Amberes y Basilea). And Roland Garros le enseñó los dienes a Rafael Nadal, en la Laver Cup batió a Novak Djokovic y fue el primero en derrotar en su actual condición de número uno a Alcaraz. Crece, amenaza y golpea Auger-Aliassime, indiscutible aspirante a los grandes trofeos del futuro y, por qué no, también a los de la actualidad. Para ello precisa un salto, habiendo encontrado el limite en las semifinals alcanzadas el curso pasado en el US Open. No esta lejos de darlo.

“Acabamos de ver aquí a Novak [Djokovic, residente en Marbella y presente en la grada] y, después de hacer todo lo que ha hecho y de haber ganado todo lo que ha ganado, todavía quiere mejorar. Estos chicos [en referencia también a Nadal y Roger Federer] son modelos”, apuntó el de Montreal, que dispuso de un margen muy estrecho –inferior a 24 horas– entre su partido de semifinales y el de la final; “podré estar cansado mañana, pero no hoy. Estaba preparado para lo que fuera. Definitivamente, mañana dormiré durante un rato en el avión…”.

Versátil, con un físico prodigioso y una de las derechas más poderosas de la ATP, recientemente debutó en la Copa de Maestros y hace tres años, con 18, se convirtió en el semifinalista más joven en el Masters de Miami. Para corregir su irregularidad se incorporó a su equipo técnico a Toni Nadal, y los resultados saltan a la vista. Cada vez más sólido, más consistent desde el ángulo mental, ahora celebra su primer título de prestigio. Lo hace tras un recorrido impecable –siete de siete si se contempla también la phase de grupos– y de la mano del talentoso Shapovalov (23 años, 18ª del mundo), quien tras los tropiezos de las dos series previas se redimió en la final. Juntos empezaron la aventura en 2015 y de la mano elevan la Ensaladera. Prometian y responden, disfrutan y hacen disfrutar. Canada, capitaneada por Frank Dancevic, es la más que digna sucesora de Rusia en el palmarés.

Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook y Twittero apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Leave a Comment