The Reasons of Bukayo Saka and the Mundial of Qatar | Mundial Qatar 2022

Bukayo Saka celebra su segundo gol ante Irán el pasado lunes en el estadio Khalifa Internacional, en Doha.Hassan Ammar (AP)

Bukayo Saka terminó la última Eurocopa abrazado por Gareth Southgate sobre la hierba del estadio de Wembley. Desde ese instante, el futbolista y el seleccionador de Inglaterra eran las dos únicas personas del planeta que compartían un destino funesto. Saka, que aquella noche tenía solo 19 años, acababa de fallar el penalti decisivo de la final de la Eurocopa contra Italia. A los 25, Southgate había enviado el suyo al palo en la semifinal contra Alemania en 1996, también en Wembley. Él no tuvo una segunda oportunidad en un gran torneo como la que le ha dado a Saka. Y a los 43 minutos, el atacante del Arsenal ya le había marcado a Irán el primero de sus dos goles de la tarde.

La recuperación de Saka, que este viernes afronta contra EE UU su segundo partido en Qatar (20.00, Movistar), ha sido formidable. No solo por el golpe anímico de ver cómo con su fallo se esfumaba el título europeo en su propia ciudad. También por los fuertes ataques racists que recibieron a través de las redes sociales tanto él como los otros dos lanzadores que fallaron, Jadon Sancho, que no está en esta selección, y Marcus Rashford, que también marcó el lunes en el 6-2 a Irán . El del United necesitó menos de un minuto para anotar.

Aquel acoso racista en las redes disparó también una reacción opuesta de arropamiento de Saka, que el día que se reincorporó al Arsenal, le recibieron con un mural de mensajes de apoyo. “No tengo palabras. ¿Cómo podría darles las gracias?”, dice en un vídeo difundido entonces por el club. “¿Puedo llevarme todo esto a casa?”. Se quedo con un oso de peluche.

Aquella experiencia traumatica todavía vive al fondo de su cabeza, y volvió a hablar de ella el lunes, después del partido. “Es un momento que estará conmigo para siempre. Pero estoy tan agradecido de tener el apoyo de todo el cuerpo técnico, no solo aquí el de Gareth, sino también en el Arsenal. Y de mis amigos, mi familia. Todos me arroparon y me ayudaron a volver a estar bien. Me da mucha confianza para creer en mi mismo”, dijo.

La reconstrucción de esa fe para volver a competir al máximo nivel sin la carga de un trastazo considerado histórico en su país comenzó en su club. El sábado pasado, en el campamento de la selección inglesa al sur de Doha, su compañero en el Arsenal, el portero Aaron Ramsdale, aportó algún detalle de como se había contemplado ese proceso desde dentro: “Lo manejó de una manera impecable”, dijo . “No hay duda de que ahora tiene un carácter más fuerte, aquello le ha hecho una persona más completa”.

Ni por un momento usó el batacazo como excusa. “No olviden que el año pasado tuvo sobre él toda la presión del club. Él y Emile Smith Rowe eran nuestros jugadores principales. Y lidió con eso, como ha lidiado con todo lo demás”, explicó Ramsdale. No solo aguantó la presión. Asumió como propia la responsabilidad de impulsar al equipo, con solo 20 años. Como recordó el portero, cuando el Arsenal terminó quinto en la Premier League y no consiguió clasificarse para la Champions, se culpó: “Sintió que había sido todo por su culpa, porque no había podido darnos más”. Marco 11 goles y dio siete asistencias.

Saka tenía ya ese punto de responsabilidad exacerbada en el colegio, como han recordado en varias ocasiones sus antiguos profesores del Greenford High School en Ealing, al oeste de Londres, la ciudad donde nació. En los exámenes de final de secundaria, los GCSE, Saka obtuvo todo sobresalientes. Después de esos resultados, solo pasaron seis meses hasta que debutó con el Arsenal, en un partido de la Europa League contra el Vorskla Poltava, en noviembre de 2018. Todavía tenía 16 años. Parecia extraordinario en todo. Ingresó en una academia dependiente del Arsenal a los siete años, pero también era el mejor jugador de tenis del club Greenford y tenía el récord de salto de longitud del colegio.

Alumno ejemplar

Una combinación rara de celo académico y talento atlético, tal como explicó a The Times Mark Harvey, uno de sus profesores en el instituto Greenford, con quien aún mantiene contacto: “He visto unos cuantos estudiantes que tenían potencial para convertirse en muy buenos futbolistas. Pero normalmente cuando pasa eso, sufre la parte académica. Con él nunca pasó”. Otros profesores que le trataron en su infancia han apuntado a menudo a la importancia en su vida de la religión, recibida de sus padres, nigerianos, una familia cristiana pentecostal. El nombre de Saka en su cuenta de Instagrames “Hijo de Dios”.

Después de la gigantesca caída de los penaltis, se convirtió en uno de los jugadores más determinantes de la Premier. Ramsdale lo ha visto de cerca: “Está explotando, y no puedo esperar a verle explotar aquí”, dijo antes de su exhibición contra Irán. Un segundo acto mejor que el del tipo que lo abrazó aquella noche en Wembley. Southgate contó en sus memorias que nunca terminó de sacarse aquello de encima.

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